La mafia de los trapitos es una especie extraña y difícil de poder erradicar en la zona de Palermo. Aquí, un trapito molesta a los coches de la zona en la esquina de Armenia y El Salvador.
Los vecinos ya lo conocen y lo tienen registrado. Lo denuncian, llega la policía, se escabulle y vuelve a la zona a los pocos días.
Silvia dice: «Al poco tiempo de iniciarse el fin de semana, esta gente insoportable, comienza a molestar y allí llamamos al 911 o al WhatsApp de Lucía Carew para que nos den una mano y lo echen pero, a poco de irse, el delincuente vuelve».
Cuando los cuerpos policiales realizan una intervención o allanamiento, los detenidos suelen ser sacados con sus rostros tapados o, en el caso de las imágenes, estos aparecen distorsionados. Algunas personas consideran que las caras deberían ser expuestos al público. Sin embargo, esta práctica conlleva objetivos específicos.
Aunque muchos ciudadanos, por su falta de conocimiento, piensan que no mostrar la cara sólo es para proteger al detenido, el hecho es que esta práctica es de suma importancia para el proceso judicial que podría enfrentar el involucrado.













