En uno de los grupos de WhasApp que los vecinos de Palermo manejan con administradores que median entre ellos y autoridades del Gobierno Porteño, una vecina de Palermo denunció ruidos molestos de murga por contaminación auditiva.
Los mismos tienen origen a través de una murga que ensaya en Plaza Guadalupe (Plaza Güemes), en Salguero y Charcas.
La vecina expresó: «Buenas tardes: envío este video para mostrar la contaminación sonórica que genera el ensayo de las murgas en las plazas. Está específicamente es la plaza Guadalupe, en Charcas y Salguero (que tiene mejor acústica que el Colón). Esto es todo el año y en esta época peor. Sé que tienen permisos pero ¿quién se los otorgó? Solicito ayuda para que reveean esto y puedan trasladarlos a los bosques de Palermo por ejemplo a sólo 10 cuadras de acá, y que practiquen tranquilos sin molestar a nadie. Podrían decirme a ¿quien debo dirigirme? Muchas gracias. Así suena dentro de mi casa».
Cabe destacar que, la creciente contaminación auditiva por ensayos y desfiles de murgas, especialmente en CABA durante el verano, ha generado intensas quejas vecinales por ruidos molestos, suciedad y cortes de calles. Los residentes denuncian la imposibilidad de descanso, llevando a propuestas de mayor regulación o prohibición del uso de espacios públicos, equilibrando la tradición cultural con la convivencia.
Situación Actual (2026): Los vecinos denuncian ruidos insoportables y, en casos extremos, amenazan con acciones directas ante la falta de respuesta. Se busca restringir el corte de calles y limitar el impacto sonoro en zonas residenciales.
Acciones y Denuncias: Los afectados pueden realizar denuncias por ruidos molestos a través de las líneas municipales, como el 147 en Buenos Aires o el 123 en Bogotá. También se recomienda el diálogo directo con los responsables.
Regulación: Existen propuestas para organizar el carnaval sin imponer restricciones a la vida cotidiana. La normativa busca garantizar la tranquilidad y el reposo, limitando ruidos excesivos de cualquier origen.
Contexto: Se debate entre el «derecho a la cultura» y el «derecho al descanso», generando tensiones en los barrios por la intensidad del sonido de bombos y parlantes.













