Un trapito encapuchado se esconde entre las calles Thames y Niceto Vega. La capucha le sirve para camuflarse y así poder delinquir a su uso y antojo. La esquina, como si fuera suya. la invade y se la apropia no dejando estacionar a nadie, a menos que le paguen $500 o $1000 de acuerdo a la cara del chofer en cuestión.
Tulio dice: «Viene todas las semanas, no es del barrio , molesta y cobra» Nosotros, quienes vivimos en el barrio, tenemos que pagar por estacionar. ¿A quién se le ocurre semejante locura? Es ilegal.













