Según la Deportista Gabriela Gottau son muchas son las personas que consideran al agua con gas poco saludable para el organismo, tal vez porque se cae en la comparación de ésta con los refrescos o por el simple hecho de notar una distensión después de su consumo.
Sin embargo, el agua con gas no es más que el agua potable que todos consumimos y consideramos el mejor líquido, con agregado de anhídrido carbónico para producir las burbujas que la caracterizan. Por esta razón, el agua con gas no es un producto poco saludable o nocivo para la salud.
Quienes padecen de sobrepeso, incluso, pueden verse beneficiados ante la ingesta de agua con gas, porque ésta no aporta calorías, pero si da mayor saciedad al agregar gas al estómago que lo distiende más que el agua. Es decir, por su efecto en el estómago, contribuye a calmar el apetito y podría ser un verdadero recurso para reducir la inegsta de calorías.
Por otro lado, el anhídrido carbónico estimula al estómago beneficiando la digestión y hasta se ha dicho en algun estudio que el agua con gas reduce el colesterol LDL. Sin embargo, ésto último aun requiere de confirmación al no saber por qué mecanismo podría colaborar el agua con anhídrido carbónico a reducir o mejorar el perfil lipídico en sangre.
Beber agua con gas no es malo para la salud, aunque si es desaconsejable en quienes padecen problemas de flatulencia, colon irritable o distensión abdominal. Pero por el resto, a la hora de adelgazar, ésta puede ser de gran ayuda, no engorda y sólo es agua para el organismo.
Los amantes del agua con gas podrían combinarla con el agua mineral hasta llegar a los ocho vasos diarios que aconsejan. Esto significa que se puede tomar, pero siempre con moderación, sobre todo porque su consumo moderado reduce y previene el riesgo de sufrir enfermedad coronaria. Al menos así lo avalan los estudios llevados a cabo por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en donde prueba que la ingesta de agua con gas reduce las concentraciones de aldosterona.
Por otra parte, el agua con gas ayuda a la digestión porque el dióxido de carbono neutraliza la secreción gástrica, favoreciendo la deglución. Por último, es ideal para aquellas personas propensas a la constipación y, como si fuera poco, favorece la calcificación, baja el colesterol malo y sube el bueno
Se trata de una hormona que es segregada por las glándulas suprarrenales y que desempeña una labor esencial en la presión arterial. Cuando estas concentraciones de aldosterona resulten muy altas provocarán un incremento en la reabsorción de sodio y agua, liberando potasio en los riñones.
Beneficios del agua con gas
El ácido carbónico que tiene ayuda a estimular la secreción de los jugos gástricos.
Nos permite realizar con más facilidad la digestión, haciéndola más ligera principalmente después de las comidas pesadas.
Buena opción para las personas que sufran de digestiones muy pesadas.
Contribuye a controlar la presión arterial.
Disminuye las posibilidades de sufrir enfermedades del corazón.
Ayuda a rebajar los niveles elevados de colesterol malo.
Controla los niveles de triglicéridos.
Contribuye a la eliminación de sodio por medio de la orina
A simple vista parece una bebida recomendable, pero hay que seguir una serie de recomendaciones a la hora de consumirla. No es conveniente excederse con ella debido a que puede incrementar la presencia de gases en el tubo digestivo.
Contraindicaciones de beber agua con gas:
Este tipo de bebida no se aconseja para las personas con predisposición a sufrir gases.
Personas que padecen de colon irritable.
Personas que sufren de reflujo gastroesofágico.
Personas con insuficiencia respiratoria severa.
Puede ser una bebida que encaje a la perfección dentro de nuestra rutina diaria, pero siempre que se complemente con el agua natural de toda la vida.












