Por Jorge Truscelli. No digas palabras hirientes cuando estás de mal humor pues tendrás muchas oportunidades para cambiar tu estado de ánimo, pero nunca tendrás la oportunidad de reemplazar las palabras que dijiste.
Hay muchas personas que por un egoísmo personal, transmiten y ven en otros sus propias frustraciones. Eso lo tendrá que resolver en su ámbito como persona, pues trasladar el mal estar o frustración propia a otro, no hace más que quedarse con la circunstancia que se vive, más la carga de la ofensa ofrecida.
Pedir perdón si bien es un acto de valoración, no te da el derecho de exigir perdón. Cuando pides disculpas, le estás dando a la otra persona la oportunidad de considerar sus emociones y reaccionar a la tuya, según lo manifiesta sus sentimientos.
Si la persona a la que ofendiste tarda o no se relaciona contigo, puedes pedir perdón en una nueva ocasión y hacerle sentir tu interés por hacer lo correcto, o simplemente aceptar que no sea inmediato y dejarlo tomar su tiempo de reflexión. Por eso, si es un grave error o malentendido, es de esperar que necesite más tiempo para poder reconstruir la confianza y la relación que se tenia .
Esta reflexión la realizo para ser aplicada a cualquier relación de la vida y circunstancias













