
El monumento de Rómulo y Remo, un claro ejemplo de amor a la Loba Romana en el Botánico Carlos Thays, es todo un ícono y orgullo para los palermitanos, pues la historia está allí como un gran clásico que ha quedado suspendido en el archivo de la memoria. Por otro lado, no es menos, el hecho de saber que somos hijos de italianos y allí radica con más presencia la cercanía con dicha leyenda.
Esta reproducción fue donada por Vittorio Emmanuelle III, Rey de Italia (1869-1947) al Embajador de la República Argentina, Dr. Roque Sáenz Peña, con motivo del Centenario de la Revolución de Mayo, en 1910.
Según cuenta la leyenda, los gemelos Rómulo y Remo, hijos de Marte, fueron abandonados en el río Tíber por orden del Rey Amulio, cuya hija había incumplido el mandato paterno de virginidad. Los hermanos fueron recogidos y amamantados por la loba Luperca y cuando crecieron pelearon por las colinas que sirvieron como terreno de formación de la nueva ciudad, hasta la muerte de Remo a manos de Rómulo.

La obra fue donada por Italia y emplazada originalmente en la intersección de las calles Florida y Diagonal Norte y luego trasladada al Jardín Botánico. De aquí se retiró para hacer dos copias, una para el Jardín y otra para el Parque Lezama, mientras el calco original se ubicó en el hall del Palacio de la Legislatura porteña.
Vale destacar que a este homenaje también le llaman Loba capitolina o Luperca, la estatua de bronce que se encuentra originalmente en los Museos Capitolinos. Le fueron añadidas las figuras de Rómulo y Remo, quienes fueron los fundadores de lo que hoy es Roma.
También Mar del Plata posee su propia loca capitolina con sus hermanos Rómulo y Remo.
En Italia, en Mar del Plata o donde sea. La Loca romana y sus hijos Rómulo y remo están allí, en el Jardín Botánico Carlos Thays, en Santa Fe al 3800, justo frente a la Rural de Palermo y Eco Parque.













