Por Jorge Truscelli. Existen rasgos negativos que cualquier persona ha podido tener o tiene. Me refiero a la gente tóxica.
En primer lugar, un ser humano que habla en exceso de sí misma y se olvida del otro, muestra exceso de ego.
Otra actitud tóxica es la queja constante de quienes tienen un discurso pesimista y negativo. Existen personas que siempre ven el vaso medio vacío y hacen un drama de situaciones cotidianas.
Por ello, asumen el rol de víctima con mucha facilidad. Es una forma de querer ser el centro del mundo y de llamar la atención de los demás.
Algunas personas creen que el mundo está en su contra, pero no analizan qué es lo que pueden estar haciendo mal en su comportamiento. Es decir, tener capacidad de autocrítica es el primer paso para cambiar, entonces un ser humano que sufre la actitud tóxica de la envidia no se alegra con las alegrías del amigo porque, a nivel interno, vive pendiente de su propia carencia.
De este modo, alguien que tiene la actitud de negatividad del exceso de soberbia es aquella que ejerce el rol de autoridad constante, te corrige incluso cuando no tiene que hacerlo y se comporta como si estuviera en posesión de la verdad. Además, no se permite aprender de los demás .
Para cerrar, todo ser humano es digno de amor, respeto y apoyo. Las actitudes que causan infelicidad se pueden corregir y superar gracias a la fuerza de voluntad, al deseo de ser feliz y a la capacidad de cambio que existe en el interior de cada ser que es único e irrepetible. Todo ser humano tiene un valor inmenso lleno de fortalezas y debilidades.













