
El protocolo de seguridad e higiene que se aplica dentro de las ferias barriales contempla que cada una tenga accesos en sus extremos. Además, los vecinos que concurren no pueden estar en contacto con la mercadería, tienen que respetar entre sí una distancia mínima de 1,5 metros y usar tapabocas.
A su vez, hay señalización en el piso y cada vendedor organiza las filas para evitar aglomeraciones. Entre cada punto de venta se respeta una distancia mínima de 5 metros. Los trailers y todo el equipamiento de los puestos son higienizados en profundidad por dentro y fuera, al inicio y al final de la jornada.
Además, se realizan operativos de limpieza intensivos, tanto la noche anterior como al fin del día. La limpieza consiste en el lavado con hipoclorito a través de camión y/o hidrolavadora, vaciado de cestos papeleros y contenedores (con reposición de ser necesario) y barrido de calles.
Por su parte, los feriantes están vestidos con la indumentaria reglamentaria sin excepción, y utilizan barbijos y guantes. A su vez, tienen que realizar un frecuente lavado de manos con agua y jabón; y la persona encargada de la caja y de realizar cobranzas se desinfecta las manos entre cada transacción.













