La Justicia porteña ordenó frenar de manera inmediata la demolición y remodelación del Luna Park, en un nuevo capítulo del conflicto por su futuro. La medida alcanza al proyecto impulsado por DF Entertainment y Live Nation.
El fallo de la Cámara de Apelaciones hizo lugar a planteos que advierten posibles irregularidades, como modificaciones estructurales no permitidas y la falta de intervención de organismos patrimoniales.
La Sala III de la Cámara de Apelaciones en materia Contenciosa Administrativa, Tributaria y de Relaciones de Consumo de Buenos Aires decidió aceptar los recursos de apelación presentados contra un fallo de primera instancia que aprobaba las reformas en el Luna Park.
En su resolución, el tribunal de apelación anuló el fallo original y ordenó detener cualquier labor en el estadio hasta que se emita una decisión final en el caso.
En marzo pasado, Natalia Tanno, jueza de primera instancia en lo Contencioso Administrativo y Tributario de la ciudad de Buenos Aires, había dado luz verde a la demolición de algunas partes del edificio con el objetivo de renovarlo y ampliar su tamaño.
Además, el tribunal señaló riesgos de daño irreparables sobre un edificio protegido, lo que justificó la suspensión total de las obras hasta una resolución definitiva.
Por ahora, uno de los íconos culturales de Buenos Aires queda bajo resguardo judicial, mientras continúa la disputa sobre su transformación.
Sitio histórico
Ubicado a pocas cuadras de la Plaza de Mayo y fundado por Ismael Pace y José Lectoure en 1931, el Luna Park fue escenario de actos políticos, artísticos, deportivos y sociales, como el velatorio de Carlos Gardel, en 1936; la fiesta de casamiento de Diego Armando Maradona y Claudia Villafañe, en 1989; y el paso de Juan Pablo II, durante su visita de 1987 a Argentina.
Hasta 1961 fue el estadio cubierto más grande Sudamérica, con capacidad para 23.500 personas.
En febrero de 2007, a través de un decreto del entonces presidente Néstor Kirchner (2003-2007), el estadio fue declarado Monumento Histórico Nacional.













