Un estudio realizado por investigadores de la Universidad Eötvös Loránd, en Budapest, puso a prueba uno de los estereotipos más populares sobre los gatos: que suelen actuar únicamente cuando existe un beneficio para ellos.
Los científicos compararon el comportamiento de niños pequeños, perros y gatos frente a una situación en la que un humano necesitaba ayuda para encontrar un objeto aparentemente perdido.
Los resultados, publicados en la revista Animal Behaviour, según expresa TV Mascotas, mostraron que tanto los niños como los perros tendían a colaborar de manera espontánea, acercándose al objeto escondido, señalándolo o incluso llevándolo hacia la persona que lo buscaba.
En contraste, los gatos observaron atentamente la situación, pero rara vez intervinieron para ayudar cuando el objeto perdido no tenía ningún interés para ellos.
Sin embargo, la historia cambió cuando los investigadores reemplazaron el objeto por comida o por el juguete favorito de los felinos.
En ese escenario, los gatos reaccionaron con la misma frecuencia que los perros y los niños, lo que llevó a los científicos a concluir que sí comprenden lo que ocurre a su alrededor, pero deciden participar principalmente cuando existe una motivación directa.
Por eso, para algunos expertos, esto no refleja falta de empatía, sino la naturaleza más independiente y autónoma característica de los gatos.













