Lo que comenzó como una preocupación, hoy se transformó en pura lucha basada en la defensa de la Plaza «Inmigrantes de Armenia«, el predio que Jorge Macri intenta cruzar con un estacionamiento subterráneo.
Por ello, cada Sábado, por la tarde, los vecinos se encuentran en la placita del barrio para elevar su causa justa en protección de ese pedacito de barrio que será intrusado por máquinas y autos en un tiempo que corre y que hay que abrazar.
Son recuerdos: es infancia, y pasado en la historia del palermitano que atesora en su memoria fragmentos de su vida porque, en esta plaza, no solo se forjó una porción de extensión urbana. Aquí hay memoria de gente que pasó su destino o que vivió junto a aquellos seres queridos que hoy no están.
La plaza es remembranza y momentos afincados en un tiempo que transcurrió y que todavía se disfruta junto a los seres amados.
De este modo, los vecinos de Palermo, ya presentaron un recurso de amparo para que la obra sea bloqueada.
Una vez más los intereses politicos y empresariales impiden a los vecinos del barrio disfrutar de ese pequeño espacio de aire puro que fortalece los vinculos de la comuna, pero también están aquellos otros trabajadores. Son los artesanos, los que sirven el café, los feriantes itinerantes, o los que manejan la calesita Palermo Viejo. Todo un servicio de relojería que quedaría destrozado a través de un impacto total.
Asimismo, el jefe de Gobierno porteño, preocupado en defender su politica y entrar en la reelección 2027, olvida que aquellos votantes de la Comuna 14, que apostaron a su venida, hoy se transforman en sus propios acusadores. El dedo lo señala porque se sienten estafados, y porque los palermitanos conocen y saben la historia de este lugar de encuentro con biografía propia.
«La plaza no se toca» esa es la voz de la multitud que se alza en pos de una clara y justa determinación porque un patrimonio con relato e historia no puede quedar socavado en el suelo de la nada, para pasar a formar parte de un negociado más en manos de los oportunistas que hacen, de estos espacios, un momento más para colmarse los bolsillos y luego olvidarse de todo.













