Los perros también pueden sufrir insomnio por estrés y ansiedad, experimentando dificultades para dormir, igual que los humanos.
Un estudio húngaro con EEG en 16 perros mostró que después de estrés, los animales dormían casi el doble de rápido.
Sin embargo, su sueño profundo (fase N3) disminuyó en 20 minutos, aunque tuvieron más sueño REM reparador.
Estas alteraciones sugieren que el estrés previo afecta la calidad del descanso, no solo el tiempo dormido.
El insomnio crónico en perros, segun informa Comunidad Bilógica, se asocia con ansiedad por separación, fobias o condiciones médicas subyacentes.
El sueño deficiente provoca consecuencias físicas: estrés, inflamación, mal comportamiento y menor función inmunológica.
La terapia conductual —como rutina estable y música relajante— y suplementos como melatonina mejoran el descanso canino.
Contar con compañía humana o dormir cerca del dueño también disminuye ansiedad y mejora la calidad del sueño.
En casos clínicos severos, se recurre a dieta adaptada, feromonas, suplementos o medicamentos bajo guía veterinaria.
El insomnio canino por estrés es real y afecta su bienestar general. Abordarlo oportunamente con apoyo profesional mejora su salud física y emocional.













