La ley Hojarasca, elimina y modifica decenas de ordenanzas antiguas de la Ciudad. Entre ellas, varias normas que protegían espacios públicos, plazas y espacios verdes.
Por ello, la principal preocupación de vecinos y organizaciones es que se derogan herramientas legales que durante años ayudaron a defender el patrimonio ambiental y los espacios de uso común.
Además, se cuestiona el procedimiento legislativo porque algunos especialistas sostienen que determinadas derogaciones podrían haber requerido una audiencia pública previa, especialmente cuando afectan bienes de uso público.












