Una nueva investigación sugiere que a los perros no les gustan los abrazos tanto como a los humanos; de hecho, la mayoría los encuentra estresantes.
Aunque para las personas abrazar es una muestra de cariño, según pubyties, los perros suelen interpretarlo como una forma de restricción, lo que puede generarles incomodidad o ansiedad.
Un estudio que analizó 250 fotos de personas abrazando perros reveló que más del 80% de los perros mostraban señales de estrés, como girar la cabeza, lamerse los labios o agachar las orejas.
Solo alrededor del 8% parecía estar cómodo. Otro estudio que analizó videos encontró que dos tercios de los perros reaccionaron a los abrazos intentando morder.
Los expertos explican que esta reacción tiene sentido, ya que los perros están diseñados para huir antes que para pelear: su primer instinto frente al estrés es escapar.
El abrazo impide eso, lo que puede llevarlos a reaccionar a la defensiva. Aunque la intención es darles amor, el efecto podría ser todo lo contrario para nuestros compañeros caninos.













