Por Jorge Truscelli. Los niños de la calle comen lo que pueden. Sus estómagos no siempre están vacíos, pero probablemente estén desnutridos. Sus cabellos cobrizos pueden parecer agradables, pero seguro que es un signo de una seria carencia de las vitaminas adecuadas. Si no hay suficiente dinero, entonces siempre están los contenedores de basura donde escarbar.
También está las puertas de atrás de algunos restaurantes, que tiran las sobras al final de la noche. Cualquier cosa que se pueda encontrar servirá para paliar sus necesidades. Éstos exime raza, color, política, religión o país. De este modo, ya es un problema mundial, pues cuanto más alto es el rango, más es su responsabilidad por ellos, pero no dejemos de hacer lo que podamos. Por eso, por mínimo que sea, hay cientos de formas de ayudar. Toma la que quieras, es muy simple. Es un poco de actitud y Amor. Por eso, ambos batilos y entregáselo a ellos pues ellos son el
futuro, y se compone con lo que cada uno va dejando en esta vida.
No sé si podré cambiar algo o no, pero no quiero y siento que en esta oportunidad de la vida, irme sin dejar, como hasta ahora , ya 32 años en distintas circunstancias de mi vida, me es imposible abandonar. Hay muchos lugares de ayudar al que más necesita. Por eso, vos podés. Te faltarán mil cosas, y seguro te pasarán otras. Obvio a mi también y son ellas complicadas, pero no me da para que eso sea una excusa, ya que, cuando tengas un rato, no sólo los ayudarás a ellos, sino los harás a tí mismo. Por ello, sentirás que harás y hacés algo mejor para cambiar este mundo. Sólo es cuestión de tener actitud y desición












