La historia de nuestra ciudad reconoce un momento iniciático en la fundación que hiciera Pedro de Mendoza, quien llamó al sitio Real de Nuestra Señora Santa María del Buen Ayre para cumplir una promesa a la Patrona de los Navegantes de la que era miembro. En efecto, “Buen Ayre” era la castellanización del nombre de la Virgen de Bonaria, es decir, de la Virgen de la Candelaria a quien los padres mercedarios habían levantado un santuario para los navegantes en Cagliari, Cerdeña, y que era venerada también por los navegantes de Cádiz, España. Este asentamiento, aún sin dejar signos visibles, marcó el camino para la posterior fundación de Juan de Garay. La nueva denominación que este le asigna, Ciudad de la Trinidad, según algunos historiadores aludía a la festividad más importante cercana a la fecha de esta fundación. No obstante al puerto se le dio otro nombre: Puerto de Santa María de los Buenos Ayres. A pesar de que jamás hubo disposición oficial alguna que cambiara su nombre, el uso consagró desde el primer momento, el nombre de Buenos Aires para la ciudad.











