Las hamburguesas son probablemente la comida rápida más popular que existe. Y mucho se ha hablado de que contribuyen al aumento de peso. Sin embargo, los peligros a la salud que vienen con comer este platillo van mucho más allá de los kilos de más.
Las hamburguesas que vienen previamente envasadas o empaquetadas suelen ser más baratas. Esto se debe a que están hechas con carne de dudosa procedencia, lo cual le permite a las compañías ahorrar en los costos de producción.
De hecho, muchos empaques indican que el contenido de las hamburguesas es “carne” sólo hasta cierto porcentaje. El resto puede ser una variedad de cosas, desde soya hasta pellejos. Esta última parte, por supuesto, no suele decirse en las etiquetas.
Por otro lado, se conoce que los mejores cortes de carne de vacuno son; la aguja, la falda, la entraña y el lomo, todas ellas carnes de res. Todos estos cortes son escogidos por su nivel de infiltración de grasa y que, debido a esto, define su jugosidad.
¿Qué debe tener una buena hamburguesa?
Lo primero que debes tener en cuenta es que para las hamburguesas de res se debe elegir una carne fresca para poder molerla en casa y que esta contenga un 70% de proteína y un 30% de grasa natural, nunca añadida, la grasa le aporta sabor, jugosidad y ayuda a que sea más tierna.
¿Cómo se calcula las hamburguesas por persona?
Hamburguesas, sándwiches y platos principales, debemos preparar entre 1.25 y 1.5 raciones por comensal, es decir, si son 8 personas a comer, prepararemos entre 10 y 12 raciones, para que siempre exista la opción de repetir. Aperitivos que se sirven antes de un plato principal, 4 – 6 piezas por comensal.
No en vano, las hamburguesas en los restaurantes de comida rápida están hechas con grandes cantidades de grasa saturada, azúcar y sodio. Esto puede terminar afectando tu sistema circulatorio, nervioso y digestivo. Además, los ingredientes usados en su elaboración suman muchas calorías, aportando muy pocos nutrientes.