Entrenas, cuidas tu alimentación y aun así notas que la grasa abdominal no disminuye?
El problema podría estar en algunos hábitos cotidianos que dificultan mantener un déficit calórico y mejorar tu composición corporal.
Por eso, la Dra Silvana Dato lo explica muy bien, y dice . «Llamamos o definimos grasa rebelde, en nuestro léxico habitual para que los pacientes nos entiendan, a aquella grasa localizada que es difícil o imposible de eliminar, porque no se trata solamente del descenso del paquete de tejido adiposo por descenso de peso.
Entonces tenemos dos cuestiones ahí. Una primera, que es peso-dependiente: independientemente de la edad, del sexo y de la raza del paciente, más peso, más tejido adiposo. Pero la grasa localizada tiene otras características. Tiene cierta correlación con lo genético, la forma de distribución de la grasa en ese paciente en particular, por ejemplo mamas, abdomen, flancos, caderas, donde la genética, la edad del paciente, si está en menopausia o no tratándose de una mujer o andropausia tratándose de un varón, modifican la distribución de la masa corporal total y por lo tanto de la masa grasa. Y atando a esto, es rebelde porque es muy difícil sin un tratamiento localizado conseguir que esta grasa sea eliminada.»
Por otro lado, tenemos la grasa aumentada por cortisol. Esta es la acumulación de grasa visceral donde las células grasas de la zona abdominal tienen hasta cuatro veces más receptores de cortisol que la grasa de otras partes del cuerpo. El cortisol activa enzimas que promueven el almacenamiento de energía directamente en el abdomen como grasa visceral (la que rodea los órganos).
No obstante es importante tener en cuenta, para bajar la panza, estos tips:
1. Picar antes de dormir: Comer por la noche no engorda automáticamente, pero hacerlo sin hambre y sin controlar las porciones puede aumentar tu consumo diario de calorías.
2. Entrenar duro y moverte poco: Una hora de gimnasio es importante, pero pasar el resto del día sentado reduce tu gasto energético. Caminar más y mantenerte activo también cuenta.
3. Consumir calorías líquidas: Los refrescos azucarados, jugos y bebidas alcohólicas pueden aportar muchas calorías sin generar la misma saciedad que los alimentos sólidos.
4. Dormir poco: La falta de sueño puede alterar las señales de hambre y saciedad, aumentando los antojos y dificultando el control de las porciones.
5. Comer demasiado poco: Un déficit calórico excesivo puede provocar fatiga y favorecer la pérdida de masa muscular. Para perder grasa de forma sostenible, prioriza un déficit moderado y suficiente proteína.
6. Descuidar tu hidratación: Beber poca agua puede afectar tu rendimiento físico. Además, recuerda que la hinchazón abdominal no siempre significa que hayas acumulado grasa.
Algo importante: La grasa abdominal no se elimina de manera localizada. Su reducción depende principalmente de perder grasa corporal total, mientras conservas tu masa muscular.













