
Se derraman en pura poesía desde los balcones. Caen atrevidas bajo la copa de los árboles. Miran, como espiando desde algún arbusto de cierta plaza cercana. Salen entre el césped del algún parque vecinal. Ellas son las flores del verano que embellecen la Ciudad de Buenos Aires. Las hay silvestres y otras más sofisticadas pero siempre yacen abiertas con el esplendor de sus pétalos coloridos y diversos invitando a cualquier transeúnte, que se detenga y la admire, porque son reinas de la City y una foto nunca se les niega.
De pronto, aparecen con gajos y frutos, como si se enorgullecieran de mostrar a sus propios hijos.
Las flores del verano en buenos Aires nunca dejan de asombrar a los vecinos o turistas que pasan por la ciudad.
Son como un tesoro cuando se las encuentra.
Son imágenes de la Ciudad.
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