Por Ana Leguísamo Rameau. La Plaza Miguel Abuelo, aunque siempre fue llamada Plazoleta Miguel Abuelo, es una inspiración poética de estación casi en medio de la nada. Es así porque, si bien se halla en plena Ciudad y en Palermo, es un predio que ha sufrido los avatares de la inseguridad. Sus vecinos se han sentido abandonados pues está cruzada por la estación Ministro Carranza, y la explanada que une Palermo con Belgrano mientras, muy cerca, se halla en Viaducto Carranza.
Miguel Abuelo suena allí con pura poesía propia sobre bellas plantas y pájaros que van y vienen pero la desidia lo acompaña en veredas un tanto sucias y canteros a la deriva mientras cientos de transeúntes desconocidos pisan el lugar. Son trabajadores o turistas, y gente que viene de la provincia y se mezcla con los porteños.
Cuando se inauguró este bello lugar, sus paredes rebozaban en poemas y graffitis dignos de mirar. También estaba el monumento al mismísimo Miguel Abuelo pero, como la gran mayoría de las obras de la Ciudad son vandalizadas, también Miguel quedó solo y maltratado. Nunca tuvo su lugar apropiado para ser respetado.
Hoy, en medio de Nada, Miguel sigue solo como si hubiera presagiado uno de sus últimos discos titulado «Et Nada».
Buen día, Miguel Abuelo, que el sol te alumbra desde la Estación con tu propio aura iluminado.













