La Generación Z (nacidos entre 1997 y 2012) son nativos digitales, marcados por el uso constante de internet, redes sociales y dispositivos móviles. Conocidos como centennials o zoomers, se caracterizan por valorar la autenticidad, la salud mental, la sostenibilidad y la diversidad. Son emprendedores, críticos con el consumo y socialmente activos.
Si ahora mismo te pregunto qué sector de la población utiliza más la inteligencia artificial en su día a día, lo más probable es que contestes apuntando a la Generación Z acertando de pleno. Donde tal vez te equivoques es si en la siguiente pregunta intentamos encontrar qué generación es la que más odia a la IA, porque puede que miren hacia otro lado cuando todo apunta a que, una vez más, son los jóvenes Gen Z los que ganan por goleada.
El informe The AI Paradox , según Noticias 24 Hrs, lo explica lo deja bien claro al demostrar que el entusiasmo mediante el que la Generación Z abrazaba la llegada de la IA hace un año, con una efusiva aprobación del 36%, ha caído ya hasta el 22% en apenas 12 meses. Lo que sube como la espuma, en cambio, es la ira y frustracïón que los jóvenes empiezan a sentir respecto a la tecnología.
La paradoja sociológica no está sólo en cómo es la primera vez en la que son las nuevas generaciones las que más ganas tienen de romper con una nueva tecnología, algo que siempre suele ir más ligado a los mayores y sus pocas ganas de adaptarse, sino en el hecho de que los Gen Z ofrezcan un cambio de reacción tan radical respecto a la inteligencia artificial en un lapso de tiempo tan corto.
Lo que hace unos meses resultaba una herramienta divertida, de la noche a la mañana se ha convertido no sólo un rival a batir en las entrevistas de trabajo, sino también algo imprescindible que deben dominar para poder tener una posibilidad en las mismas. No es ninguna sorpresa que, cuando la afición se convierte en obligación, la perspectiva deja de ser la misma.













