La Esquina de Evaristo Carriego, en Aràoz al 1500, se yergue como una de las màs mìticas del barrio de Palermo. La Comuna 14 se caracteriza por ser una de esas en las cuales los intelectuales se destacan.
Carriego vivió en Palermo. Allì inspirò sus versos en el café -dice Jorge Luis Borges en luna de sus obras-, ladeaba la conversación a temas vecinos de los versificados por él. Participó, con sus urgencias, del ambiente literario de la primera década del siglo XX, frecuentó los cafés famosos, se desveló hasta la madrugada en las reuniones de escritores, pero se iba alejando lentamente, como volviendo hacia un centro único de interés: «En vez de amplificar más cada día su campo de observación -añade Jorge Luis Borges-, Carriego parecía complacerse en reducirlo. Me basta con el corazón de una muchacha que sufre, dijo cierto día en el ardor de una discusión». Su vida se constituyó así como su poesía, con elementos primarios y simples y fue vida breve: muere el poeta, a los 29 años, el 13 de octubre de 1912, tísico.
Por otro lado, la casa, situada en Honduras 3784, donde Carriego viviò, había sido construida en 1890 y alojó al poeta Evaristo Carriego hasta su muerte en 1912, a los 29 años. Cuatro años antes, el autor había publicado su primer libro, Misas h erejes (ver aparte).
En 1975, la ley nacional 21.200 declaró sujeta a expropiación la propiedad para destinarla a la instalación de un museo y biblioteca pública. Dos años después, en diciembre de 1977, la entonces Municipalidad de Buenos Aires compró el inmueble a los sobrinos del poeta.
La biblioteca abrió sus puertas al público en septiembre de 1981, con el nombre Casa de Carriego, según lo reglamentado por la ordenanza 37.152 de ese año.
En un artìculo del diario La Naciòn, de Septiembre de 2014, se detalla que, con el patrocinio del abogado Pedro Kesselman, la responsable del Observatorio de Patrimonio, Mónica Capano, y el juntista de la comuna N° 14 Marcelo Charlón (Proyecto Sur) interpusiera un amparo para frenar la ejecución de las obras licitadas y proceder «a efectuar las tareas de reparación y mantenimiento de ese inmueble, imprescindibles para su conservación conforme al estado original, sin demoliciones ni edificaciones que lo alteren».
Antes de que se resolviera el caso, según determinaron peritos, se había demolido un núcleo sanitario del fondo de la propiedad y su techo; el tabique divisorio, la cubierta metálica y el solado de las dos habitaciones laterales, y una escalera al entrepiso. También fue retirada la mayoría de los artefactos del núcleo sanitario y los pisos de madera de la habitación del frente.
El magistrado citó los testimonios de la directora general del Instituto de Patrimonio Histórico, Liliana Barela, y del director general de Infraestructura y Mantenimiento, Miguel Ángel Cervini, para sostener que existió un gran desconocimiento sobre el valor patrimonial de los materiales y objetos retirados, así como una fuerte improvisación sobre el destino de éstos.
«Se constata que lo que se donaba o tiraba [a la basura] se decidía en el momento», indicó el magistrado.
Por todos los antecedentes citados, Trionfetti concluyó: «Todas las instancias institucionales fracasaron (…) por omisión y por comisión. (…) Las actuaciones de los funcionarios directamente involucrados con el bien colectivo fueron ineficientes en lograr su protección. (…)
La obra proyectada fracasó técnicamente. (…) Ha sido arbitrario el procedimiento parar abordar el sitio y para demolerlo».
Por eso, ordenó la reconstrucción de la histórica casa y la reparación de su fachada. Además, estableció que deben reintegrarse los objetos retirados y resguardados, mientras que los arrojados a la basura deberán ser reemplazados por otros.
El procurador general, Julio Conte Grand, dijo a la nacion que apelará el fallo.
Luego, otro artìculo del año 2015 expresa: «En las diferentes idas y venidas judiciales que versan sobre el caso no hay constancia de lo que dice Charlón. Lo que sí se dice en la sentencia de Trionfetti es que «todas las instancias institucionales fracasaron», «las actuaciones de los funcionarios fueron ineficientes» y «la obra proyectada fracasó técnicamente», ya que tiene «deficiencias constructivas importantes» y es «invasiva, destructiva y traumática».












