Horacio Rodríguez Larreta regresó al centro del debate urbano con una afirmación clara sobre el futuro del Barrio 31. El exalcalde de la ciudad afirmó que desplazar a los residentes por la fuerza no es una solución viable y defendió el proceso de urbanización que se llevó a cabo durante su mandato. En un foro público, expresó que la idea de eliminar barrios populares a través de desalojos ha demostrado ser ineficaz y destacó que la integración es la forma más efectiva de mejorar la calidad de vida de los que allí residen.
Para apoyar su opinión, Larreta recordó los operativos de la última dictadura militar, cuando miles de familias fueron sacadas de la Ciudad. Según sus palabras, esas acciones no solucionaron el problema de vivienda y resultaron ser un fracaso total. También resaltó el concepto de arraigo, mencionando que las personas forman redes familiares, laborales, educativas y sociales en los lugares donde habitan. Por esta razón, dijo que mover a los habitantes significa desmantelar gran parte de su vida diaria.
Además de abogar por la urbanización, el exjefe de Gobierno argumentó que el crecimiento de los asentamientos debería manejarse con controles y planificación, pero sin recurrir a desalojos masivos. Sus palabras reavivaron un debate histórico sobre cómo tratar los barrios populares en la Ciudad de Buenos Aires.













