Por Jorge Truscelli. Vivir en paz no tiene precio pero sí mucho valor. Por eso, no es la altura, ni el peso, ni la belleza, ni un titulo o mucho dinero lo que convierte a una persona en grande… Es su honestidad, su decencia, su amabilidad y respeto por los sentimientos e intereses de los demás cuando habla de frente y vive de acuerdo a lo que habla, cuando trata con cariño y respeto, cuando mira a los ojos y sonríe…
De este modo, una persona es grande cuando comprende, cuando se coloca en el lugar del otro, cuándo obra no de acuerdo con lo que esperan de ella, sino de acuerdo con lo que espera de sí misma.
Para finalizar, entonces digo que algunas personas tienen valor para cambiar y ayudar a que todo mejore, otras sólo tienen un precio.












