Una declaración bíblica dice: “Lo que siembras cosechas”, Gálatas 6:7. Este principio se aplica a todas las esferas de la vida y, por supuesto, también a la mente. Muchos individuos abortan los amaneceres de esperanza simplemente porque sus pensamientos los limitan.
Los pensamientos tienen fuerza creadora. Lo que hacemos es resultado de lo que pensamos; es decir, lo que pensamos alimenta el motor de nuestras acciones. Job 5:12 muestra la conexión entre pensamiento y acción: “Él frustra los pensamientos de los astutos, para que sus manos no hagan nada”.
Los pensamientos que elijas serán responsables de muchas de las decisiones que tomarás. Si quieres vivir al máximo de tu potencial, aléjate cuanto puedas de la forma negativa de pensar. Haz que tus pensamientos trabajen para ti y no en tu contra. Pensar bien es vital para superar los problemas. Vigila lo que piensas y elige con cuidado los pensamientos que te ayudarán a mantenerte a flote y salir adelante.
La Biblia dice que un árbol se conoce por sus frutos. Lo mismo es verdad con respecto a nuestras vidas.
Todo cambio comienza con una modificación en la mente. Si tu mente está saturada de temor, desesperanza, dolor o rencor no creas que tu existencia será agradable y placentera porque, independientemente de lo que ocurra a tu alrededor, tu vivencia se relacionará con el tipo de pensamiento predominante en ti. Si de continuo tienes pensamientos de fe, atraerás lo bueno a tu vida y, cuando las malas experiencias lleguen, las sobrellevarás con entereza, convencido de que Dios te apoyará para que alcances la victoria, te superes y crezcas. En otras palabras, lo que pienses de ti mismo y de la vida, es lo que tendrás. Por tanto, escoge deliberadamente tener buenos pensamientos. ¡Esto te traerá enormes beneficios!
A continuación, algunas enseñanzas prácticas:
1. Los pensamientos se eligen.
Aunque parezca mentira, los pensamientos se eligen. Tú controlas tu mente, ella no te controla a ti. Por esta razón, puedes negarte a pensar cosas que te hacen mal. Puedes negarte a rumiar tus fracasos, a meditar en tus viejas heridas o dar siquiera un minuto de atención a algo ido y muerto como es el pasado.
Es posible que tengas en tu mente una estructura de pensamientos negativos. El pasado no lo puedes cambiar, pero sí modificar tu manera de pensar en relación a él. Sólo tus pensamientos pueden hacerte daño. No puedes seguir lamentándote hoy por algo que te hizo sufrir ayer. Deja de creer que eres una víctima indefensa de la vida. No estás atado al pasado, ¡olvídate de él! Perdónate y perdona a quienes te hicieron daño. Es hora de seguir adelante. Recuerda, ¡sólo tus pensamientos pueden hacerte daño!
2. Los pensamientos crean realidades.
Del total de las mordeduras de serpientes, se dice que una ínfima minoría es tan grave como para ocasionar la muerte; sin embargo, muchos fallecen por el miedo y no por el veneno.
Se comprobó científicamente que el cuerpo cumple, al pie de la letra, cada mensaje que recibe de la mente, sea positivo o negativo y que tal acción envuelve a todo el organismo, sea como respuesta orgánica o psíquica.
Una señal de advertencia. Debes filtrar lo que piensas, pues la mente acepta cualquier cosa que decidas creer.
3. Los pensamientos determinan resultados.
Las experiencias en la vida son el resultado de los pensamientos. Tómate unos minutos para identificar las puertas de oportunidades que crees cerradas. Tal vez intentaste avanzar hacia el cumplimiento de tu sueño; a la concreción de una meta en el estudio, en el ámbito profesional, el trabajo o el hogar, para darte cuenta que sigue tan inexpugnable para ti como la primera vez que lo intestaste. ¿Qué pasaría si esa limitación no existiera? Recuerda que muchos problemas requieren creatividad y audacia para superarse pero siempre la salida se descubre con un poco de sentido común y mucha fe.
Aprende todo aquello que contribuya a crear y mantener en ti una mejor salud física, emocional y espiritual. Adopta una estructura mental que dé lugar al obrar de Dios. Disciplina tus pensamientos y toda tu vida mejorará.
4. Los pensamientos afectan el futuro.
Aléjate de las personas pesimistas y desesperanzadas pues si compartes demasiado tiempo con ellas, sus pensamientos y actitudes negativas se te pegarán a ti. Cuando se pierde el deseo de superación, uno está terminado. En la vida no siempre los inteligentes o los veloces triunfan, el que vence es el que cree que puede.
Henry Ford dijo: “Si crees que puedes, tienes razón; si crees que no puedes, tienes razón”. ¡Sólo triunfarás si estás convencido de poder hacerlo!
Nadie llega a la cima del éxito si no es con Dios a su lado búzcalo y así llegarás a ser todo lo que El quiere que seas.
Patricia Núñez Vega












