El Parque Tres de Febrero (Bosques de Palermo), el pulmón verde más grande de la ciudad, aloja un museo con más de 4000 obras de arte argentino. De frente al lago, hay una casona de aires normandos con una torre de punta triangular, que parece un castillo en medio del bosque: es el Museo de Artes Plásticas Eduardo Sívori.
Arte, arquitectura y naturaleza se conjugan en perfecta armonía. El frondoso jardín es ideal para estas tardes de verano: su patio de esculturas y los bancos de madera te invitan a sentarte bajo la sombra de los árboles.
Su edificio es historia pura. Hasta 1852, fue el tambo de la quinta de Juan Manuel de Rosas, y en la década de 1920 funcionó allí la confitería El Hostal del Ciervo, donde se reunían las damas elegantes de Buenos Aires a tomar el té por la tarde o un cóctel al anochecer. El nombre del lugar hacía honor a una escultura que aún se encuentra a escasos metros de la residencia, denominada “Familia de Ciervos”, del francés Georges Gardet.
En 1995 el edificio fue acondicionado para recibir al museo, que había ocupado diferentes sedes. Se añadió, a la obra original, una moderna construcción con paredes y techos de vidrio, que permiten que el verde del entorno se integre con el interior.
El @museo_sivori abrió en 1938 como Museo Municipal de Bellas Artes, Artes Aplicadas y Anexo de Artes Comparadas. Alberga una vasta colección de pinturas, grabados, dibujos y tapices de destacados artistas, como Lino Enea Spilimbergo, Carlos Morel, Libero Badii, Antonio Berni y Emilio Pettoruti. Además, enriquece y actualiza su patrimonio con la incorporación de obras premiadas en los concursos que organiza.
Eduardo Sívori fue un pintor argentino considerado el introductor y uno de los más importantes exponentes, junto a Ernesto de la Cárcova, del realismo pictórico argentino de fines del siglo XIX. © Toribio Achával













