Las fiestas suelen dejar mensajes navideños, de fin de año, malos y buenos. Los hay otros un tanto curiosos, y los menos, tal vez algo chistosos. Este es el caso de uno de esos mensajes que llevan una botella, aunque no precisamente para arrojarla al mar. Simplemente, es una botella en un banco cualquiera del barrio de Palermo.
Son imàgenes de la ciudad.













