Por Ana Leguìsamo Rameau. A tan sòlo dos años de gestiòn del Gobierno de «Cambiemos», las inversiones no llegan y la situaciòn se torna desesperante hundidos en el olvido mundial de los que no se animan a traer sus capitales, porque ven en este paìs una alternvativa precaria, dèbil y poco seria a nivel econòmico, mientras quienes habitamos el suelo argentino, estamos hundidos en la inflaciòn que, mes a mes, tiñe de pànico todos los hogares de la Naciòn.
Existen muchas preguntas para el anàlisis pero «¿Hasta cuàndo seguiremos soportando los tarifazos en los hogares que màs necesitan?» La clase baja a pasado a formar parte de la indigencia y la clase media està siendo exterminada hasta caer en el ìndice màs grande de la pobreza actual. No basta con «Poner el hombro» como solicitaba, tiempo atràs, el Presidente Mauricio Macri. El pueblo argentino està poniendo el hombro y toda su humanidad hasta el punto tal de perderlo todo y, en ese todo, va el quebranto de la dignidad de las fuentes de trabajo.

La necedad o conveniencia polìtica del mirar para el otro lado se ha vuelto una rutina en los gobernantes. Nos hablan de ìndice de desocupaciòn baja, cuando los telegramas de despido caen como cataratas en cada casa. No se asumen los errores porque se pierde tiempo culpando a los gobiernos anteriores, y en esa excusa, se cambia el discurso y se «machaca» la cabeza de los que no comprenden, hasta hacerles creer que èste es el camino del cambio correcto.
Por supuesto, los gobiernos anteriores tienen culpa por lo que se robaron, pero el Gobierno actual debe hacerse cargo ahora y debe gobernar con justicia e ir ya mismo hacia una soluciòn sin mirar con revanchismos ni venganzas, porque tiene un compromiso urgente ante sus votantes. ¿Acaso no era que esta gestiòn venìa a administrar sin reconcores y sin echar culpas? ¿Què quedò con el esmero de llegar a la «Pobreza 0» cuando, cada dìa màs, la miseria se intensifica? Nos hacen creer que el mundo nos mira con buenos ojos, cuando en verdad, estamos siendo examinados ante una mesa que nos observa con desconfianza y descredibilidad porque el sistema econòmico actual es desprolijo e improvizado. Se trabaja sobre el error, se vuelve atràs y se dictan nuevas leyes para mejorar la situaciòn pero, en ese mejoramiento, se perjudica a los trabajadores, a los jubilados, a las amas de casa y a los jòvenes, porque los negociados son «tan desfachatados» que la evidencia queda puesto al descubierto.
En estos ùltimos dìas, han llegado innumerables telegramas de despidos desde distintos Ministerios argumentando que hay «Achicar el Estado» pero lo curioso es que, en ese «achique» del Estado, vienen nuevos grupos de empleados afines a otros colores polìticos. El clientelismo, amiguismo, o llàmese como quiera, suplanta a los despedidos, entonces la pregunta es èsta ¿De què achique hablan si es menester reubicar a los militantes que vienen atràs?

Sin embargo, los repetidos argumentos de hacerle creer al pueblo que los empleados despedidos son militantes K, zurdos, vagos, etc. es un discurso que se desvanece dìa a dìa, porque la gente ya comienza a desenmascarar la realidad que se late en cada uno de los hogares, y ellos son: la falta de trabajo, las arengas mentirosas, la pèrdida de ciertos derechos adquiridos, los negocios que cierran, los votantes que ya no pueden sostener de por vida un sufragio a un Gobierno ciego e insensible, y una serie de situaciones, que ya se enumeraron màs arriba, y que hemos analizado en artìculos anteriores.
De este modo, es importante destacar que «tanto populismo», en la gestiòn anterior, hartaba y molestaba pero tampoco es real sostener un discurso artificial pues, èste, se desvanece de por sì, proyectado en las clases sociales que màs tienen, olvidando a la clase media y los màs pobres.
El Pueblo puede sostener, comprender, y «poner el hombro» a un Gobierno en tanto y en cuanto èste se juegue por sus derechos, y en ellos estàn los trabajadores, los jubilados, los pequeños empresarios, las amas de a casa, etc. Sin embargo, nada es sostenible eternamente si el Gobierno sòlo vela por los propòsitos de los ricos, negocia con los gobernadores y tranza con los sindicatos.
Felìz 2018 para todos de un modo màs inclusivo y menos exclusivo para unos pocos.













