Por Jorge Truscelli. Cuando una persona nos hace algo malo, nos falta la consideración, nos usa, nos quiere manejar la vida, nos miente, nos oculta, nos hace sentir responsables de sus desaciertos, o no somos valorados, ya sea en cualquier orden de la vida: trabajo, familia, religión o amigos, siempre tenemos la posibilidad de elegir sin actuar como ellos. Por supuesto,no hace falta demostrar que siempre tenemos la razón, pues eso produce desgaste tratando de convencerlas que nuestro punto es la única y absoluta verdad. Bien, ahora tenemos la oportunidad de respirar, tomar aire y analizar por qué esa persona está actuando de la manera que lo está haciendo, o tal vez la vida nos está presentando determinada situación, para que consideremos qué estará sucediendo por su mente, para que reaccione, diga o conduzca de la manera que se está comportando.
Cuando evitamos caer en el juego de los demás, analizando por qué están queriendo tirar toda su impotencia en nosotros, es porque estamos convencidos y conectados con nuestro motor interno. Él es el equilibrio, nivel universal, el cual nos debe mover y además, claro está, tiene un poder más grande que cualquier situación o persona. Somos nosotros quienes elegimos cómo reaccionar.
Toma siempre en cuenta que la vida es como un espejo. Pronuncia palabras bondadosas a un espejo y éste te dirá lo mismo
Actúa siempre firme, con desicion, contundencia, pero con una sonrisa. Que haya amor, paz, alegría, mas allá de lo que estés pasando. Sólo eso nos regresará y nos mantendrá fuertes para seguir el camino mas allá de los obstáculos, y circunstancias que obviamente, no son fáciles pero debemos superar.












