
Analìa Bustamante habla, durante el programa radial «La Naranja«sobre el El Centro Cultural San Martìn (1 parte). En 1983, la recuperación de la democracia abriría las puertas de un nuevo país. En ese contexto de libertad y euforia participativa, el Centro Cultural vivió una de sus etapas más fructíferas, transformándose en activo protagonista de la primavera cultural que oxigenó a la Argentina.
Precisamente el 30 de octubre de 1983 se celebraron las elecciones nacionales que erigieron al Dr. Raúl Alfonsín como Presidente de la Nación. El CSM funcionó ese domingo histórico como centro de cómputos de los millones de esperanzados votos argentinos. A partir de esta significativa fecha, el Centro se consolidó como uno de los iconos de la vuelta de la democracia y como un lugar de entrada al mundo de la cultura, como un espacio donde se formaban públicos, donde los artistas emergentes podían mostrar sus producciones y consolidar nuevas tendencias.
Una verdadera ágora porteña, ya que a sus múltiples actividades culturales se sumó la designación como sede de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP), cuyo Informe Final trascendería su modesto contenido gramatical: “Nunca Más”, convertido a lo largo de los años en el documento histórico más importante en la lucha por los derechos humanos en el país.
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