Siempre me expreso desde la comprensión, el ponerse en el lugar del otro, el aceptar, el proteger, mientras que hoy me dedico al “dejar de lado”. Tema que no implica perder el interés por el otro. Todo lo contrario al decir “dejar de lado” me refiero a todo aquello que nos preocupa e intranquiliza, que logremos un respiro. No digo restarle importancia no obstante dejarlo fluir, los tiempos que transcurren no son simples.
Entiendo al menos a mí me sucede, que paso horas pensando permanentemente en el déficit económico por el que estoy atravesando. En busca de una solución la cual no obtengo, dado que mí cabeza se bloquea con tantos números.
Es ese el instante que intento que mi cerebro quede en blanco, es decir que descanse. Al menos por la noche para dormir como corresponde, con la finalidad de comenzar un nuevo día con entusiasmo a pesar de las circunstancias.
Es momento de un cambio positivo, que nos brinde una satisfacción. No pretendo que el mismo se produzca de un día para otro, requerirá un tiempo prudencial, tengamos fe.
Mercedes Giangrande












