De la comedia más almibarada al thriller más terrorífico, todo es posible en un día con hijos. Aquí las protagonistas son una psiquiatra, Carmen Villanueva, y una psicóloga, Ibone Ruiz de Velasco. Por ello, hay cuentos que empiezan en palacios orientales, en aldeas lejanas, en bosques misteriosos. Pero hay otro tipo de cuentos. Como este, que comienza en un centro de salud mental infantil de Bilbao. Aquí no hay reyes, ni príncipes, ni lobos, ni malvadas madrastras. Aquí las protagonistas son una psiquiatra, Carmen Villanueva, y una psicóloga, Ibone Ruiz de Velasco.

Carmen e Ibone vieron, en su actividad cotidiana en el centro de salud mental infantil donde trabajaban, cómo las consultas de asesoramiento psicológico se multiplicaban y, a menudo, respondían a esquemas parecidos. Llegaron a la conclusión de que hay veces, cuando existe un problema que perdura en el tiempo y crece en intensidad, en que es recomendable acudir a un profesional. Pero en otras ocasiones basta con un poco de comprensión, paciencia y una pequeña ayuda para que el niño pueda seguir creciendo sano y feliz.
Una familia formada por una psiquiatra infantil, una psicóloga y un ilustrador cuyo proyecto conjunto se ha convertido en una eficaz herramienta para los padres a la hora de enfrentarse a esas dificultades por las que atraviesan muchos niños en su desarrollo.
Decidieron que los protagonistas de los cuentos debían ser animales, por lo que en psicología infantil se llama la proyección. “A los niños no les gusta hablar directamente de su problema, pero lo comprenden muy bien cuando le pasa a otro”, explica Carmen. “Y, cuanto más lejano, mejor. Si es muy cercano se implican demasiado emocionalmente. El niño suele plantear sus problemas como algo que le ocurre a otro. Pero cuando se le habla de esos síntomas, que son sus síntomas, los comprende. Le ayuda a darse cuenta de lo que le sucede. El instrumento que tiene el niño es el lenguaje simbólico”.
La clave de los Terapicuentos es tomarlos como una herramienta que active además la fundamental comunicación entre padres e hijos. “Hasta los tres años”, explica Carmen, “el 90% de los problemas que puede tener un niño tienen que ver con la interacción con los padres. A partir de los tres años ya pueden desarrollar síntomas independientes”.
El terreno de los Terapicuentos es todo ese campo que queda fuera de la consulta del psiquiatra infantil. Esos pequeños problemas que pueden resolverse en familia.
Patricia Núñez Vega












