Las investigaciones indican que el consumo de pasta, por sí sola, no se asocia directamente con el aumento de peso si se ingiere con moderación.
Algunos estudios sugieren que las personas que siguen una dieta equilibrada que incluye pasta especialmente dentro del patrón de la dieta mediterránea pueden mantener su peso o incluso perderlo, ya que factores como el total de calorías y el estilo de vida influyen más que un solo alimento.
Por ejemplo, una revisión amplia publicada en la revista BMJ Open analizó diversos ensayos clínicos y encontró que quienes consumían pasta dentro de una dieta de bajo índice glucémico presentaban una leve disminución en el peso corporal y el IMC. La pasta posee un índice glucémico relativamente bajo en comparación con otros carbohidratos refinados, lo que significa que se digiere más despacio, favoreciendo la sensación de saciedad y un mejor control de la glucosa en sangre.
En las dietas mediterráneas tradicionales, la pasta se consume en porciones moderadas y se combina con vegetales, legumbres, aceite de oliva y proteínas magras, elementos que se relacionan con un mejor control del peso y menor riesgo de enfermedades crónicas.














