La historia de Pat Dunn, una enfermera jubilada de más de 70 años en Ontario, refleja por qué. Tras la muerte repentina de su esposo, su pensión ya no alcanzaba para pagar un alquiler en una provincia donde el costo de vida no deja de subir. La soledad y el miedo a quedarse sin hogar la llevaron a buscar una alternativa.
Inspirada por la serie, decidió crear un grupo de Facebook para encontrar mujeres en situaciones similares que quisieran vivir juntas. En solo un mes tenía 200 integrantes.
Hoy ese grupo se transformó en la organización Senior Women Living Together, que reúne a más de 2.000 mujeres en Canadá y ayuda a quienes buscan compartir vivienda para reducir gastos y combatir la soledad.
Actualmente, Dunn vive con dos mujeres que no conocía antes de iniciar el grupo. Al principio adaptarse llevó algunos meses, pero la convivencia terminó cambiándole la vida: ahora tiene un hogar estable, compañía diaria y más tranquilidad económica.
Iniciativas similares están surgiendo en otros países. La finlandesa Hanne Nuutinen, por ejemplo, cofundó La Joie Home Base una red de casas comunitarias para mujeres mayores de 50 años con sedes en varios lugares de Europa y el norte de África.
Aunque no es una solución para todo el mundo, para muchas mujeres representa una nueva forma de enfrentar la vejez: con comunidad, apoyo mutuo y menos aislamiento.













