El Servicio Meteorológico Nacional define una ola de calor cuando las temperaturas mínimas superan los 22°C y las máximas los 32°C durante al menos 3 días consecutivos. Las altas temperaturas sostenidas durante tiempo prolongado de una ola de calor pueden ocasionar: dolor de cabeza, deshidratación, agotamiento, mareos y náuseas, presión baja y elevada temperatura corporal, siendo las personas mayores el grupo etario de mayor riesgo.
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