Por Jorge Truscelli. Hay personas que no escuchan, no observan y creen que lo que ellos piensan es correcto. Cuando te encuentres con gente así, es más sabio que mantengas tu silencio. No siempre uno puede y logra mantener un diálogo o una opinión. Puede pasar que, ese comentario, no redunde en un aporte positivo o de intercambio de criterios pues si, uno de los interlocutores, cumple con esta premisa podría intercambiar pensamientos en voz alta. De este modo, la gente escuchará lo que sólo ellos y su opinión, ya preestablecida, darán por cierto. Así, anularán cualquier posibilidad de enriquecimiento a fin de lograr fuentes de comunicación eficientes y logros de crecimientos propios y en general .












