
Por Ana Leguìsamo Rameau. Pocos son los que hacen un canto a su trabajo. Sobre todo si uno ejercerse un oficio que no quiere, pero si la tarea se desarrolla a través de una profesión elegida, la situación es otra (èsto ya lo desarrollé hace meses atrás en este medio). Por eso, y si algunos aman su trabajo como lo hago yo, porque ejercemos nuestra profesión, bien merecido tenemos darnos una vuelta por la zona Sur de Capital Federal. Se trata del Conjunto escultórico “Canto al trabajo”, ubicado en la Plazoleta “Coronel Manuel de Olazábal”, hoy llamada “Eva Perón” frente a la Facultad de Ingeniería de la UBA, en Paseo Colón e Independencia.
¿A quién se le ocurriría entonces realizarle un tributo al trabajo? Pues bien, el trabajo es salud y dignifica al hombre. Siempre y cuando no se vuelva hacia un grado de explotación e injusticia, el trabajo es salubre.
Este monumento llamado “Canto al trabajo” fue encargado por la Municipalidad de Buenos Aires en 1907 al escultor argentino Rogelio Yrutia (1879-1950) Lo diseñó en 1916 y en el año 1927 se lo emplazó en la Plaza Dorrego. Luego, en 1937 fue trasladado a su ubicación actual pero La Municipalidad se la cedió al museo de Bellas Artes.
Esta escultura es una de los bronces más destacados de las creaciones argentinas. Está posicionada sobre una base rectangular con catorce figuras que arrastran una piedra por medio de una gruesa soga. Simboliza el esfuerzo del trabajo mientras que las figuras de adelante representan a la familia. La mujer protege a los hijos. Sin embargo, dentro de todo este panorama tan conmovedor, existe una metáfora ya que allí se visualiza el porvenir. También el padre dignificado por el trabajo y el grupo de atrás, protagoniza este conjunto de personas, que miran hacia un mismo blanco. Todo es trabajo colectivo donde existe una reunión, que es la misma sociedad. Por otra parte ésta efectúa el esfuerzo por la prosperidad apoyando a la familia como base de dicha corporación.
Haciendo historia debemos tener en cuenta que la Argentina de principios de siglo, rica y próspera, constituía una la familia tipo como base de la sociedad, una familia de incipiente clase media. Sin embargo, no hacía muchos años se había reducido la jornada laboral de doce a ocho horas. Este conjunto escultórico a su vez marca un cambio en la forma de esculpir porque rompe con el clasicismo habitual.
En 1998 el monumento fue enrejado para preservarlo de los Graffitis, pintorescos y constantes irrespetuosos de siempre.
Desgraciadamente, el hecho que esté en una plaza rodeada por tránsito rápido hace, que esta escultura, quede en una “isla”, pues en el vértigo de este Buenos Aires fugaz, hace que estemos tan apresurados, que olvidemos apreciar las grandes obras de arte al aire libre. La reja también es un estorbo pues uno debe interactuar con las esculturas y recorrerlas. Las esculturas a diferencia de la pintura, son tridimensionales y por eso hay que observarlas detenidamente. No son sólo un grupo de gente que tironea hacia un lugar o punto de la nada. Hay mensajes claros implícitos y también historia explícita basada en una narrativa muy concreta.
Para aquellos que no lo sepan la historia de su autor, Yrurtia nació en Buenos Aires y perfeccionó estudios en Francia. Es uno de los escultores argentinos más importantes. Además de este monumento realizó el de Dorrego, en Viamonte y Suipacha, ubicado en la puerta de Rentas de la Ciudad. Allí donde la acera es más ancha y la angustia de los trámites, que nos llevan, hace que pasemos por su lado sin darle importancia. Otro ícono desperdiciado por la rapidez de los pasantes o por el estrés del que nunca llega a tiempo.
Sobre Yrurtia también podemos decir que, en 1916 regresó a Argentina desde Europa para realizar el Mausoleo de Bernardino Rivadavia. Ese enorme Monumento ubicado en la Plaza Miserere. (Plaza Once). En el Hall principal del Palacio de Justicia también Yrurtia se hace presente con la otra obra llamada: “Justicia” (aquella que debe ser ciega y sorda por eso se vislumbra a través de la venda en los ojos.)
Cada escultura o monumento guarda un significado. Hace falta ir más allá de la retina. Por eso, es importante no ver sólo lo que nuestros ojos observan sino ir adentro de las imágenes porque en ellas está el verdadero significado de su concepto.
Para este año 2010, brindemos para que el trabajo no nos falte.
Agradecimientos al Arquitecto Oscar Arias













