Son los sospechosos vendedores de medias que andan por todo el barrio de Palermo. Se camuflan y dicen que viven de la venta de su mercadería pero, cuando el vecino o turista se distiende, le roban el celular y todas sus pertenencias.
Viven al acecho. No dejan en paz a nadie.
Antonio: «Son como cucarachas que no se pueden erradicar», dice un vecino preocupado.
Cuando los cuerpos policiales realizan una intervención o allanamiento, los detenidos suelen ser sacados con sus rostros tapados o, en el caso de las imágenes, estos aparecen distorsionados. Algunas personas consideran que las caras deberían ser expuestos al público. Sin embargo, esta práctica conlleva objetivos específicos.
Aunque muchos ciudadanos, por su falta de conocimiento, piensan que no mostrar la cara sólo es para proteger al detenido, el hecho es que esta práctica es de suma importancia para el proceso judicial que podría enfrentar el involucrado.














