Vivir agradecidos es cultivar la gratitud como una manera particular de relacionarnos con la vida, y con la Fuente de la vida.Muchas veces simplemente “pasamos” por la vida, sin detenernos a aprovechar lo que ella nos ofrece. Hay que despertar y ayudar a despertar a la realidad, para así aprovechar las oportunidades del momento presente. La mayoría de las veces este presente significa la oportunidad de disfrutar de las cosas positivas, y sin embargo solemos pasarlo por alto. Si por el contrario el presente nos depara situaciones dolorosas, injustas o conflictivas, tenemos la oportunidad de hacer algo al respecto: aprender de ellas, buscar soluciones, cambiar aquello que necesita un cambio.
Por todo esto, la gratitud no es meramente un buen sentimiento. Por el contrario, el vivir agradecidos es lo opuesto a la apatía, que nos impide disfrutar del bien y buscar soluciones al mal. Invito a todos a este despertar a la vida, a sus regalos y a sus desafíos.
“Una receta simple para un día feliz es ésta: Detente y despierta; mira y está atento a lo que ves, y luego continúa con toda la atención posible ante cada oportunidad que se presente. Mirar hacia atrás al anochecer de un día en el cual repetimos estos tres pasos varias veces es como contemplar una huerta repleta de frutas”.
Estar despierto, atento y alerta son el comienzo, el medio y el fin de la gratitud. Esto nos da la pista de cuáles deben ser los tres pasos básicos en la práctica de la gratitud.
Una vez que tenemos la práctica de estar despiertos a la sorpresa y atentos a la oportunidad que se nos presenta, espontáneamente estaremos alerta en nuestra respuesta, especialmente cuando se nos ofrece la oportunidad de disfrutar de algo.
Esta receta para vivir agradecidos parece simple, porque lo es. Sin embargo, simple no significa fácil. Algunas de las cosas más simples nos resultan difíciles, porque hemos perdido nuestra simplicidad infantil, y aun no hemos encontrado la simplicidad de nuestra madurez. Crecer en gratitud es crecer en madurez.
Sé feliz con lo que tienes, alégrate de que las cosas sean como son. Cuando sientas que no te falta nada, entonces el mundo entero será tuyo. Lao Tzu
Foto: Internet.
Patricia Núñez Vega










