“Dólar verdura- verdura dólar” no sé a qué lugar ir: si a la casa de cambio o a la verdulería, se pueden comparar, ambos términos resultan sinónimos, transformándose en una odisea el intentar adquirir algo de ambos lugares.
Con respecto al dólar es de conocimiento público que la medida que consideraron conveniente es crear un dólar paralelo transformándolo de verde en blue (azul). ¿Con las verduras harán lo mismo? ¿Pasarán de verdes a blue? O quedarán moradas por no ser compradas.
Lechuga criolla la más común, no menciono la lechuga francesa dado que habría que realizar la conversión del dólar al euro para comprarla, suena a broma sin embargo es un tema serio, zapallitos, ajíes, se convirtieron en artículos inalcanzables, los mismos vendedores opinan que no adquiriéndolos disminuirá su precio.
Se asemeja a un cuento de hadas en un país en el que se puede recorrer las rutas bordeadas de inmensos campos con tierras aptas para sembrar, cultivar gran variedad de verduras, que un kilo de zapallitos cueste treinta pesos, sucediendo lo mismo con el resto de los vegetales.
La idea de desistir de estos alimentos es buena como medida de reclamo, no obstante nuestro organismo los necesita como parte de la dieta alimenticia, integran un sector de la pirámide que todos conocemos. Si los reemplazamos por pastas o carnes nos encontramos frente a la misma dificultad, al margen de que nos resultan necesarios.
Entiendo que todos los alimentos están caros, que no es posible alimentarse con seis pesos diarios por persona, sucede que estas últimas semanas estalló el valor monetario de las verduras. No es razonable dejar de comerlas para que entiendan que deben bajar sus costos.
Otros artículos se podrán omitir en cuanto a la alimentación básica de un ser humano es de fuerza mayor consumirla, de lo contrario bien sabemos que más tardelas reemplazaremos por medicinas, con todo lo que ellas implican.
Como ya he mencionado en nuestros contactos anteriores no perdamos la ESPERANZA.
Mercedes Giangrande













