Es todo una sorpresa cuando uno camina por la calle Fitz Roy al 1900 y se encuentra con esta pequeña obra, la cual a uno lo confunde, pues es tan natural y viva que parece un niño de verdad.
La obra es de Sebastián Andreatta, un artista urbano porteño. El proceso de creación y la inspiración del joven en Juanito Laguna, de Antonio Berni. “Mide un metro, está vestido con zapatillas, con pantalones y un buzito. Vos lo ves. Es medio cringe el efecto que te genera, sentís que estás siendo parte de una película de terror a medida que vas caminando”, contó Alan Ferraro sobre este maniquí que actualmente está ubicado en Fitz Roy al 1900.
Al respecto, su autor expresó que su intención fue introducir una presencia fuerte y corporal en el espacio público, capaz de interpelar al espectador y movilizar emociones. Sin embargo, la obra no estuvo exenta de polémica: en pocos días fue vandalizada y hasta arrojada a un volquete, lo que refuerza su carácter efímero dentro del arte urbano.
Vale destacar que, los grandes inadaptados de siempre, ya intentaron robarla y por ello desgarraron su campera negra pero, la misma, ya fue regenerada otra vez.














