Las cúpulas de la Ciudad son testigos silenciosos de un legado arquitectónico único, una fusión perfecta de historia, tradición, diseño, arte y lujo. Cada una, con su estilo inconfundible, refleja la rica herencia de la arquitectura europea que llegó a Buenos Aires a fines del siglo XIX y principios del XX.
* Edificio de Avenida Rivadavia y Ayacucho. Cúpula realizada con 952 piezas de vidrio espejado. «NO HI HA SOMNIS IMPOSSIBLES» («No hay sueños imposibles»).
* Congreso de la Nación Argentina. Cúpula de 80 metros de altura, revestida de cobre y apoyada en un basamento de cuatro pórticos.
* Basílica de San José de Flores. De estilo renacentista italiano, esta construcción se caracteriza por su perfecta simetría y uso de elementos clásicos.
* Palacio Barolo. El punto más alto de la cúpula mide 90 metros, llegando a los 100 con un gran faro giratorio de 300.000 bujías que se hace visible desde Uruguay.
* Embajada de Francia. También conocido como Palacio Ortiz Basualdo, esta construcción de estética Beaux-Arts posee una cúpula recubierta de pizarra que culmina en una linterna ejecutada en zinc.
* Iglesia del Santísimo Sacramento. De estilo neorrománico, cuenta con una imponente cúpula que, junto con las cinco torres que posee, se convierten en un hito arquitectónico de la Ciudad. © Ente de Turismo de la Ciudad de Buenos Aires/ Ocampo Propiedades













