La jornada laboral se hace extensa siendo que a esta altura del año comienza a sentirse el cansancio acumulado. La primer vía de escape es pensar en las merecidas vacaciones, en donde comenzamos a soñar que haremos en ese anhelado período. Se nos ocurre un sinfín de actividades las que no podemos realizar durante el año por falta de tiempo. Al trabajar en un área con unelevado número de personal, diagramar las vacaciones se complica.
La lógica si es que la utilizan, de no tener prioridad por la antigüedad que cada uno posee en la empresa, entendible dado que se considera que cada uno tiene iguales derechos, sería rotarlas anualmente.
Saliendo de este modo todo el personal beneficiado, no obstante no es así, nada se tiene en cuenta. Se sabe que no es tarea fácil complacer a todos, sin embargo año tras año se puede satisfacer a cada empleado.
No resulta novedad que existen personas que cuentan con cierto privilegio, por lo tanto logran todo lo que desean, desde tomarse días durante el año hasta obtener sus licencias en el período deseado. Cumpliendo con sus proyectos programados mientras que el resto no toma decisión alguna hasta último momento.
Resultando todo más complejo, no es simple diagramar una estadía en el mar, sierra o en donde nos agrade, con valores acordes a nuestras posibilidades, teniendo en cuenta nuestros recursos como así también el país en el que vivimos. Dado que a último momento todo resulta más oneroso.
En fin tan sólo nos resta agradecer que contamos con un trabajo, aceptando que en todas las áreas suceden iguales situaciones, como así también la frase tal vez vulgar no obstante cierta:
—-“Más vale caer en gracia, que ser gracioso”—-
Aun así no nos conforma demasiado.
Mercedes Giangrande












