Aprender a “soltarse” para lograr expresarse como así también manejarse por la vida con seguridad. Todo lo contrario a épocas pasadas, por no decir de “antaño” en donde prevalecía la exigencia sumada al rigor. Nada “normal” por cierto intentar vivir bajo tanta presión, dado que en algún punto nos impide ser, si no nos sentimos nosotros no “trascendemos”, no crecemos, no avanzamos. Entendiendo, interpretando que esta seguidilla de no sé, se deben transformar en algo positivo, es decir: sí.
No somos “inmortales”, no obstante deseamos partir mañana, por lo tanto debemos preservarnos. Evitar la “dualidad” no sólo por el prójimo sino también por nosotros mismos, dado que si convivimos con ella nos confundiremos, nuestros pensamientos y principios serán endebles.
Cuando nos enteramos que se está formando una “alianza”, no descuidarnos, analizar todos sus puntos, dado que la misma incidirá en nuestra economía.
Que nuestro futuro se encamine hacia el “destino” que el ser supremo nos encomendó, quien siempre nos protegerá es decir su SANTIDAD.
Mercedes Giangrande












