Caminante y aventurero por naturaleza -a los 15 años cruza a pie desde su aislado pueblo natal en las montañas de Baviera hasta Albania- Werner Herzog se ha destacado por su constante crítica existencial donde lo humano se desdibuja y lo natural se desvela perverso, nada amigable, aunque divertido y magnético.
El cine de Herzog ahonda en el extrañamiento, donde lo más absurdo parece tener sentido mientras que lo más razonable parece no tener cabida. Así, nos sumergiremos en sus primeros acercamientos desde su nobel cortometraje Herakles (1962) realizado a los 20 años, y cuya búsqueda continúa con La incomparable defensa de la fortaleza Deutschkreutz (1967), el surrealista Las últimas palabras (1968) y Medidas contra fanáticos (1969). Werner Herzog – Retrato de Werner Herzog (1986) nos ofrece su vivo pensamiento en primera persona.
Ciclo en Cine El Plata. Del 1 al 12 de octubre. Colabora el Goethe Institut de Buenos Aires.

Su extensa y genuina obra documental constituye el mejor testimonio del que quizás sea el último de una estirpe de cineastas para los que no hay diferencias entre el cine y la vida. Fata Morgana (1970), es un poético viaje a través de África y representa la rabia del director fluyendo a modo de imágenes, lo que en una entrevista denominó “el absurdo del universo”. Si en El gran éxtasis del escultor de madera Steiner (1974) indaga el deseo de superar los límites individuales, ahonda en la comunicación humana con How much Wood would a Woodchuck chuck (1976). Durante la década del ’90 se plantea la avidez del hombre moderno en pos del poder y sus conquistas con Lecciones en la oscuridad (1992) y encuentra en el Medioevo a Gesualdo, muerte para cinco voces (1995) un personaje absolutamente herzoguiano.
Para Aguirre, la ira de Dios (1972) su actor fetiche, su “enemigo íntimo” y quien supiera interpretar esa ambivalencia entre lo humano y lo salvaje, el genial Klaus Kinski, encarna el mito del siglo XIX del gran individuo. La leyenda napoleónica y el superhombre de Nietzsche adornan la locura con los gestos heroicos de la inutilidad. Lo infructuoso de las hazañas vuelve en Fitzcarraldo (1982), considerado el rodaje más accidentado de la historia. Aquí la “conquista de lo inútil” vuelve hacerse carne en la memorable actuación de Kinski.
Completan el ciclo La Rueda del Tiempo (2003), un rastreo de los paisajes del alma y en el más allá, El diamante blanco (2004), documental que vuelve a poner a Herzog en los límites la épica, esta vez siguiendo las obsesiones del aeronavegante Graham Dorrington y La salvaje y azul lejanía (2005), ciencia ficción en estado puro; lo excepcional de esta película es que prácticamente nada ha sido puesto en escena, sino que se trata de material documental.
Entrada libre y gratuita. Las entradas se retiran por boletería una hora antes de la función. Cine El Plata, Av. Juan Bautista Alberdi 5751, Mataderos. Tel. 4635-2429













