Los sentimientos se transforman en obsesión cuando el deseo de reciprocidad y la idealización superan el bienestar emocional, convirtiendo a la otra persona en el centro exclusivo de la propia felicidad.
Vale destacar que, el amor sano se basa en la libertad y el respeto mutuo, mientras que la obsesión nace del miedo, la necesidad de control y la dependencia emocional.
Por ello, es indispensable saber distinguir estos dos fenómenos, de lo contrario, podemos caer fácilmente en relaciones tóxicas y contraer malestar emocional. Lee con atención las siguientes características.
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De este modo, María Guidobono, Licenciada en Psicopedagogía M. P. (Matricula Provincial) 227718 Psicóloga Social, nos adentra para esclarecer esta temática tan aplicable hoy en día ante cualquier momento de la vida del ser humano.












