Tenemos momentos en que nos encontramos aturdidos lo más parecido o semejante a un callejón sin salida. De tanto pensar nos encontramos dentro de un círculo en el que no dejamos de dar vueltas, en donde se nos vienen a la mente un sinfín de ideas entre mezcladas o desordenadas sin sentido alguno, las que no nos conducen a una solución acorde.
Considerando que nos encontramos próximos a estallar, nos ponemos un freno tarea nada simple por cierto para nuestro estado de ansiedad sumado a los nervios provocados. Percibimos que si nos detenemos encontraremos el camino acertado.
Es decir la solución para corrernos de dicho lugar en vías a esclarecernosencontrando la luz, a partir de allí el bienestar llegará sin darnos cuenta. Así mismo las preocupaciones que tanto nos intranquilizaban cambian su rumbo.
Modificando sus matices los grises se transforman en blancos, en ese preciso momento nuestra mente sale de su encierro en donde las ideas fluyen de modo positivo. Aceptando la información recibida a lo largo del día a través de los medios de comunicación, sintiéndonos actualizados más allá si estamos o no de acuerdo.
Volvemos a ser las personas fuertes que hemos sido, impidiendo que nada ni nadie logre paralizarnos, muy por el contrario nos encontramos con la energía necesaria para llevar adelante nuestros propósitos.
Mercedes Giangrande












