Sede de nuestro casco histórico y fundacional, su origen tiene que ver con el puerto. El río llegaba hasta donde hoy se cruzan las avenidas Paseo Colón y San Juan. Los marineros fueron sus primeros habitantes, se ubicaron cerca de la Plaza Dorrego y sobre la actual calle Defensa (considerada la más antigua de la ciudad) y lo bautizaron “Altos de San Pedro”. El nombre San Telmo llegó años más tarde, cuando se planeó el barrio alrededor de la iglesia San Pedro Telmo, construida en 1734.
A principios del siglo XIX, la zona se convirtió en lugar de vacaciones de las familias adineradas, quienes construyeron allí inmensas casonas y quintas. Pero la epidemia de la fiebre amarilla, en 1871, hizo que se mudaran a las partes más altas de la ciudad.
Los inmigrantes europeos, que huían de la pobreza de su continente, decidieron aprovechar esas mansiones coloniales para transformarlas en lo que empezó a conocerse como conventillos. Hoy en día se pueden visitar algunos, para imaginar cómo sería ser una de las decenas de familias que allí vivían. Un ejemplo es #CasaEzeiza, donde funciona el mercado de antigüedades #PasajedelaDefensa.
Dato de color: En una de aquellas gigantescas quintas se encuentra uno de los parques más emblemáticos de la ciudad: #ParqueLezama.
Mientras el norte se enriquecía, San Telmo decaía, a tal punto que se consideró su demolición. Pero en 1970, gracias a la creación de la feria de antigüedades de la Plaza Dorrego, se decidió conservar su patrimonio arquitectónico. Las viejas construcciones fueron refaccionadas y muchas fueron declaradas Patrimonio Histórico de la Ciudad.
Otro daros más es que La Casa Mínima, en el Pasaje San Lorenzo, es la más angosta de la ciudad. Tiene 2,50 m de ancho y 13 m de profundidad.
Sus calles adoquinadas pobladas de anticuarios y de antiguas pulperías devenidas galerías de arte guardan todo tipo de secretos, incluso bajo tierra, como los laberintos de túneles del Zanjón de Granados. Recorrer San Telmo es una experiencia única, que aporta una maravillosa riqueza multicultural.













