Los tomates no necesitan presentación: los encontrarás en todas partes, desde dentro de tus ensaladas saludables hasta encima de tu hamburguesa del día permitido. Sin embargo, lo que muchos no saben es que los tomates son ricos en licopeno, el elemento que les da su color rojo y podría prevenir ciertos tipos de cáncer.
Debido a sus altos niveles de vitaminas E y C, también pueden hacer maravillas cuando se trata de la salud de la piel y evitar otros signos de envejecimiento cuando se consumen regularmente. Asegúrate de comerlos frescos y especialmente cuando estén en temporada en el verano. Y no creas que comer ketchup será suficiente.
Valoración nutricional
El tomate está compuesto principalmente por agua y su macronutriente mayoritario son los hidratos de carbono. Entre las vitaminas cabe destacar el contenido en vitamina A, básicamente en forma de b-carotenos (494 μg/100 gramos) y vitamina C y entre los minerales el potasio.
Los tomates y sus derivados son especialmente ricos en licopenos, responsables del color rojo del fruto. El licopeno es un carotenoide sin actividad provitamínica A, que presenta un alto poder antioxidante relacionado con un menor riesgo de padecer enfermedades crónicas, como el cáncer y las enfermedades cardiovasculares. La
cantidad de licopenos presente en los tomates depende de la variedad cultivada (mucho mayor en los de «tipo pera»), del grado de madurez (mayor en los maduros) y del modo de cultivo y forma de maduración (superior en los cultivados al aire libre y madurados en la planta). El tomate triturado o cocinado y su combinación con aceite,
mejora la absorción del licopeno en nuestro organismo.
Así mismo, cabe destacar su contenido en otros carotenoides, que presentan igualmente carácter antioxidante, como la luteína y la zeaxantina; ambos presentes en el área central de la retina, la mácula y el cristalino del ojo, y que se asocian con la prevención de padecer cataratas y degeneración macular relacionada con el envejecimiento. También presenta un aporte importante de fitosteroles, que reducen los niveles de colesterol en la sangre al inhibir parcialmente la absorción del colesterol en el intestino.
Por último, posee un antibiótico, la tomatina, con propiedades antibacterianas,antimicóticas y antiinflamatorias.
El mercado de tomate se divide principalmente en mercado fresco y tomate para industria. La producción promedio anual de tomate argentino de los últimos años se ubica en torno a 1.100.000 toneladas y 17.000 hectáreas productivas, aproximadamente un 60-70 % se destina a mercado para consumo en fresco y un 30-40 % para industria.
Argentina posee condiciones agroecológicas propicias para el desarrollo del cultivo de tomate en todo el país con excepción de las provincias de la Patagonia que, excluyendo Río Negro, tienen períodos cortos libres de heladas que impiden su normal desarrollo. Por su parte, las provincias del NOA y del NEA pueden producir en contra-estación respecto a la región Centro, lo que les permite ingresar a los principales mercados de consumo en momentos en que la oferta está limitada, logrando en resultado mejores precios.
Argentina presenta dos panoramas muy distintos en cuanto al abastecimiento local de tomate según se trate de tomate para consumo fresco o para industria. Es autosuficiente para cubrir la demanda interna para consumo fresco cuyo principal destino son los mercados concentradores locales y de cercanía, y exporta una pequeña cantidad principalmente al Paraguay y menor proporción Brasil o Uruguay. A su vez, se puede recurrir a importaciones desde países limítrofes en algunos momentos del año o ante situaciones climáticas desfavorables, siendo Brasil el principal proveedor.
El Mercado Central de Buenos Aires es el principal destino de la producción hortícola a nivel país, por lo tanto y debido a su importancia ha sido considerado como referente en cuanto a la relevancia que cada zona de producción representa para el abastecimiento de la demanda interna. © Dirección de Producción Agrícola













