En el bello barrio de Puente Madero parece el Puente giratorio, antes de llegar a la planchada de Costanera Sur. Éste gira durante una hora y cumple el efecto de dejar transitar a los buques y transportes marinos, que pasan desde abajo. El puente corta el tránsito a los coches y gente, luego (desde una garita) un prefecto hace elevar y girar el puente azul. Mientras tanto, los autos estallan en bocinas de impaciencia. Todo tiene su tiempo y le público, mientras espera, se deleita observando la ocurrencia del elevador. Al cabo de unos quince minutos todo vuelve a la normalidad y se reanuda el tránsito habitual.
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